Desde 1943 el Vaticano sabía de los crímenes de Marcial Maciel

El cardenal João Braz de Aviz reveló que "una mafia" protegió al fundador de los Legionarios de Cristo.

El cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, reconoció que el Vaticano documentó desde 1943 la pederastia de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.

Sin embargo, el cardenal asegura que el religioso, que fue investigado entre 1956 y 1959, no fue protegido por la Iglesia Católica.

“Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia”, dijo Braz de Aviz para la revista católica Vida Nueva.
“Tengo la impresión de que las denuncias de abusos crecerán, porque solo estamos en el inicio. Llevamos 70 años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error”, aseguró el religioso.

Marcial Maciel es el mayor depredador sexual de la historia reciente de la Iglesia, pese a la polémica, durante años fue presentado por el papa Juan Pablo II como “apóstol de la juventud”; además, el fundador de los Legionarios de Cristo fue consentido de obispos y cardenales durante años.

Maciel tuvo varias denuncias en su contra, no sólo de pederastia, también de mujeres con las que el sacerdote tuvo hijos.

Marcial, quien nació en Cotija, Michoacán en 1920, llegó a España a finales de la década de los años 40, donde extendió su agrupación protegido por Alberto Martín Artajo, entonces ministro de Asuntos Exteriores del dictador Francisco Franco. En España la organización creció con centros escolares.

Pese al proceso de depuración de los Legionarios de Cristo, la organización no llegó a desaparecer, incluso en sus años de crisis tras los escándalos llegó a crecer un 3 por ciento.

Se estima que actualmente la organización cuenta con 21 mil 300 miembros seglares, 526 consagradas, 63 laicos consagrados, mil 537 legionarios de Cristo y 11 mil 584 miembros adolescentes.

En 2006, el Papa Benedicto XVI le ordenó a Maciel retirarse a México el resto de su vida, dedicado a la penitencia y oración. Murió dos años después sin pagar por sus delitos.

 

Con información de El País

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